Jose's profileDiario de un Homosexual ...PhotosBlogListsMore Tools Help

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    February 14

    Del amor y otras mentiras: De otro ogro cruel y una traición al corazón

     

     

    El primer día del resto de mi vida

     

    Así comenzó el primer día del resto de mi vida. Me fui a casa de su hermana a despedirme de ella, le dije que lo más probable era que no volviera yo ahí. No lloré frente a ninguno de ellos dos. Iluso como era hasta ese momento, me fui al trabajo a intentar seguir con mi vida… no pude. Salí corriendo y llorando del trabajo, me subí al carro y me fui a casa de mi amigo a contarle todo lo que había pasado. Fue mi consuelo. Cuando llegué a su casa yo ya no estaba llorando, después de estar ahí un rato salimos a comprar algo para comer, me sentí bien sabiendo que alguien me apoyaba. Luego, cuando me sentí mejor, me fui a trabajar. En el trabajo una de mis amigas ya se había enterado de que anduve llorando pues un par de personas me habían visto. No le dije nada.

    Pasada una media hora, Jesús me habló a la oficina, diciéndome “mi amor” y disculpándose por lo que había pasado. Él estaba en su trabajo y me dijo que me hablaría después. Esperé su llamada toda la tarde, y luego toda la noche. Nunca me habló. Ese miércoles 11 de febrero estaba terminando todavía con un destello de esperanza, y pude dormir un poco por la noche, aun con la esperanza de que tal vez el teléfono sonaría y yo podría escuchar de nuevo su voz.

     

    El primer día del resto de mi vida terminaba, pero empezaba el resto de mi vida.

     

     

     

    Mi mejor amigo

     

    Hasta ahora has es leído mucho acerca de mi amigo, que alguna vez fue mi mejor amigo.

    El jueves por la tarde mi amigo me habló preguntando si Jesus me había hablado de nuevo, le dije que no. Entonces, como cambiando la conversación, me dijo que si podía ir a verlo por la noche a su departamento, le dije que sí pero que yo saldría tarde de la oficina, y me dijo que no había problema, que él me estaría esperando a la hora que yo llegase.

    Esa noche cuando llegué, lo primero que me preguntó –de nuevo- fue si Jesus me había hablado, y de nuevo le dije que no. Entonces me preguntó que que le diría yo a Jesus si él me pidiera que volvieramos a ser novios… y pues sin pensarlo dos veces le dije que yo diría que si. Y me dijo que yo debería decirle que no, y me dijo que me iba a decir porque debería decirle que no. Apagó la televisión, me puso frente a él donde yo pudiera mirarlo a los ojos, y comenzó a decirme lo que jamás me imaginé.

     

    Mi mejor amigo y Jesus se habían estado comunicando por celular, mensajes de texto y llamadas, y luego, se estuvieron viendo toda esa semana hasta incluso ese mismo jueves.

     

    Tuvieron relaciones sexuales.

     

    Jesus y mi mejor amigo.

     

     

    La caída o el despertar

     

    Solo recuerdo algunas de todas las cosas que me dijo esa noche mi “amigo”. Después de eso, solo recuerdo como que me hundía en un tunel. Todo se puso borroso y no recuerdo más que ecos a lo lejos y la imagen lejana y borrosa de mi “amigo” diciendome muchas cosas. Lo peor fue cuando fui al baño a lavarme la cara cubierta de lágrimas y me encontré con el condón que Jesus había usado esa tarde. Y yo había estado sentado en esa cama donde ellos habían tenido el sexo.

     

    Asco.

     

    Y de pronto estaba yo como zombie. Al principio solo quise salir corriendo, pero me detuvo él. Luego solo estaba como zombie dejandome llevar. Poco a poco mi mundo terminó por derrumbarse, todo se fue al carajo, todo todo todo.

     

    Y luego el sábado fue 14 de febrero… el peor 14 de febrero para mí.

     

    Si, tuve pensamientos malos, ideas locas, querer desaparecer de la faz de la tierra. Y fue en esos precisos momentos cuando me dí cuenta de la gente que realmente vale la pena, y quienes han sido mis amigos y quienes no. Salí muy lastimado, me volví muy desconfiado, y sé que no será fácil volver a sentir el amor como lo sentí al principio. Pero, descubrir que hay gente que me valora por ser como soy, sin importar mis preferencias sexuales, eso es invaluable.

    Así fue que salí del closet con dos amigos míos, pude por fin hablar de nuevo sin tabues con alguien en quién puedo confiar. Recibí apoyo, incluso reclamo de porque no lo había dicho antes. Por esa parte un gran peso se me fue de encima. Y después de un buen tiempo pude volver a sonreír de verdad.

     

    Sé que hombres vendrán y tal vez alguno se quede, no se cuando me sentiré enamorado de nuevo, ni siquiera se si me podré enamorar de nuevo. Pero si se que todavía estoy aquí, y que me tengo a mí para seguir adelante.

     

    Jesus estuvo mandandome mensajes al celular, y hablando pero no le contestaba hasta un día antes del día del padre. Yo quería escuchar su versión, y la verdad también quería verlo de nuevo. Escuchar su voz hizo temblar la mía. Quedamos en vernos al mediodía.

     

    La cita

     

    Me levanté temprano, aún cuando casi no había podido dormir. Esperaba que todo saliera bien, aunque los nervios me dominaban. No sabía que ropa ponerme, el perfume se me había acabado, la camisa que había pensado usar estaba arrugada, mi cuarto era un caos y mi mente también. Ni siquiera desayuné, solo me tomé un poco de jugo, tomé las llaves del carro y salí.

     

    Llegué puntual, incluso llegué unos minutos antes. Mediodía y el sol inclemente quemaba la piel, me quedé unos minutos dentro del carro con el aire acondicionado encendido, al dar las 12 en punto bajé, y caminé hacia el paradero de camiones, ahí había quedado de verme.

     

    Ya habían pasado 20 minutos, ya el sudor cubría mi rostro y es que en el cielo casi no había nubes. El sol a todo lo que daba y mi corazón a cada minuto latía más lento, a la expectativa.

     

    Jesus nunca llegó.

     

    Después de esa fallida cita, no se porque, pero me sentí de alguna forma libre. Fue como despertar o abrir los ojos. El poco amor que me quedaba por él, desapareció ese día. Esa tarde, en el baño del Yak de Plaza Las Américas, lloré por última vez por él. Luego me sequé las lágrimas y seguí con mi vida, como hasta ahora.

     

    Con mi “amigo” ya no me llevo, y es como si nunca lo hubiera conocido. Después de 3 años de amistad, de ser como uña y carne, de contarnos todo, de ser paño de lágrimas, de ser los mejores amigos del mundo, todo se fue a la basura por el sexo.

     

    Tal vez esta historia no tiene un final feliz, pero desgraciadamente en la vida real pocas historias tienen un final feliz.

     

    Pero aquí estoy, aún con el corazón abierto, pero precavido. Esperando por ese alguien especial que tal vez nunca llegue. De cualquier forma aquí estaré, pues por lo menos tengo fe y esperanza, y eso, creo yo, es suficiente para seguir vivo y disfrutar lo que me queda. Me queda mi vida, me tengo a mí. Y te tengo a ti, aunque no se donde estas.
     
     
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    February 13

    Del amor y otras mentiras: Del príncipe que se convirtió en ogro

     

     

     

    Ya habían pasado 20 minutos, ya el sudor cubría mi rostro y es que en el cielo casi no había nubes. El sol a todo lo que daba y mi corazón a cada minuto latía más lento, a la expectativa.

     

     

     

    ¿Cuándo te perdí?

     

    El ultimo buen recuerdo que tengo de nosotros dos fue una noche en el mentado departamento de mi amigo. El se había sentido mal, y me pidió que lo fuese a buscar a casa de su hermana. Estuvimos platicando mientras mi amigo quemaba unos discos compactos, con música de mi computadora. Estuvimos ahí en la cama acostados, abrazados, mirando hacia las estrellas. Entonces el me preguntó cuanto lo quería, le dije mientras apuntaba hacia el cielo: “¿Ves esa estrella allá? ¿la más lejana, la más pequeña?” Me dijo que sí la veía, y le dije “Yo te quiero de aquí hasta esa estrella” Me sonrió y me dijo: “pues yo te gané, porque te quiero de aquí al infinito”.

    Suena tonto, lo sé. Pero, ¿a quién no le gusta que le digan estas tontas frases?

     

    Después de eso y poco a poco, las cosas fueron cambiando. Se le notaba en el rostro, en su forma de hablarme y de tratarme. En una de esas me dijo que su esposa probablemente llegaría de Oaxaca. Le pregunté si era para quedarse con él, y primero me dijo que solo vendrían un par de meses; luego me dijo que tal vez se quedarían aquí con él.

    El castillo de aire comenzaba a disiparse. Como dice una canción “¿alguien sabe porque construimos castillos en el aire?”

    Poco a poco el príncipe perdió sus ropajes, perdió sus facciones y su sonrisa fue desapareciendo, quedando solo su rostro duro. Un par de peleas, dejarlo ahí, salir quemando llantas. Poco a poco todo se fue al carajo. Como cuando un lindo día soleado se nubla de repente. Y lo peor fue cuando me di cuenta de que lo que había estado evitando había sucedido. Me enamoré.

     

    Me perdí.

     

    Noches de playa, de Playa del Carmen

     

    Una noche de esas, lo fui a buscar al hotel donde trabajaba. De ahí fuimos a recoger a su hermana, y fui a llevarlos a su casa. Llegué, me senté y el entró se cambió y se fue. No se a donde, no sé con quién. Se hizo pendejo y no me dijo nada. Su hermana me preguntó que onda y yo le dije que no tenía idea de que era lo que estaba pasando. Después de un rato de estar ahí, salí y me fui al carro. Ahí me quedé como media hora, o un poco mas, solo escuchando música, solo. Al poco rato llegó él y me preguntó que hacía, le dije que nada, que solo escuchaba música. Se fue.

     

    Entonces busqué un refugio. Los fines de semana me largaba a playa del carmen, regularmente de noche. Un amigo mío allá me recibía en su cuarto. Me notaba triste y me preguntaba que pasaba, y le contaba casi todo. Poco a poco me fue diciendo que Jesús no era para mí, pero yo no quería reconocerlo. Poco a poco mis viajes a playa fueron mas frecuentes, hasta el día en que el viaje fue, simplemente, una huida de todo.

     

    Fue un sábado, en que él no fue a trabajar. Le tocó descansar ese día. No recuerdo nada mas que él pidiéndome que fuéramos a recoger a su hermana a su trabajo. Pero antes quería pasar al departamento de mi amigo, que de nuevo se encontraba de viaje.

     

    Fue incluso sádico en la cama esa noche, fue como si yo fuera un muñeco de trapo. No aguanté mucho y le dije que mejor fuéramos a buscar a su hermana. Se levantó encabronado, se vistió de mala gana y me apresuró.

    Fue un ogro esa noche.

     

    Al regresar a su casa sonó mi teléfono celular, y luego que su hermana entrara a la casa, me tomó del cabello y me hizo mirarlo a los ojos para preguntar quién me había hablado.

    Era el ogro que había despertado.

     

    La noche siguiente fue todavía peor, le había dicho que lo iba a ir a recoger su trabajo, y noté cierta mueca en su rostro, como que no quería que fuera por él. Me puso mil pretextos: que no sabía a que hora iba a salir, que iba a trabajar horas extras, etc etc… puras mentiras. Pero aún así fui por él por la noche. Y entonces de verdad empezó todo a irse al carajo. Estuve casi una hora esperándolo, y además estacionado en un lugar donde no debía, así que recibí una infracción, y me quedé sin mi licencia de conducir. Me fui de ahí. Fui a su casa, pero nunca llegó ahí. Marqué como mil veces a su pinche celular, pero nunca contestó. Me entró un profundo dolor en el corazón, y me empezó la depresión. Me fui de imprevisto a playa del Carmen. Eran como las once o doce de la noche, no recuerdo. Solo le avise a una persona que me iba. Y desaparecí desde el domingo en la noche hasta el martes por la mañana.

     

    Mi amigo me recibió bien, fuimos a caminar por un rato, y luego fuimos a dormir. Al día siguiente lo acompañe a algunas diligencias, y por la tarde fuimos un rato a la playa. Ya en la noche estuvimos con una amiga suya, que era entonces periodista, rentamos un par de películas y luego a dormir. Fue un escape.

     

    Fue la calma antes de la tormenta.

     

     

    “Ya no te quiero”

     

    Todo el tiempo que estuve en playa del carmen mantuve mi teléfono celular apagado. El martes por la mañana cuando estuve de regreso, Jesús llamó. Reclamaba porque había tenido el celular apagado, le dije que me había ido a playa del Carmen, se encabrono, me dijo no que se que cosas y colgó.

    El día pasó como si nada, fuera de los regaños en el trabajo por haber faltado sin avisar, y en la casa por lo mismo.

    Al día siguiente por la mañana le mande un mensaje diciéndole que quería verlo para hablar con él, entonces el me dijo que también el quería verme para hablar conmigo… y entonces me imaginé que era lo que me quería decir. Me bañé y me cambié y fui por el a su casa. Me preguntó como estaba y todo ese rollo, y nos fuimos en el carro a platicar. No se como empezó a decirme tantas cosas pero lo que nunca olvidaré es cuando me dijo que su esposa iba a venir a vivir con él, que no podíamos seguir viéndonos pues él ya tiene una vida hecha y no piensa deshacerla por mí… me dijo eso entre otras cosas y casi al final le pregunté que si me había querido alguna vez y si solo fue una gran mentira. Me dijo que si me quiso, pero que ahora ya no me quiere. Me quedé callado, porque la verdad no le creí. Le dije luego que si podíamos quedar como amigos y me dijo que no, ni como amigos, que ya no podíamos volvernos a ver. Ahí fue cuando mi corazón se rompió en cachitos, luego le dije que lo iba a llevar a su casa. Al llegar al semáforo cerca de su casa me toma del rostro para darme un beso y no me dejo y le dije que ya no, entonces él se salió del auto y se perdió por ahí.

     

    Jamás lo volví a ver.

     

    Lo perdí.

     

    ¿O es que nunca fue mío?

     

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    February 10

    Del amor y otras mentiras: Había una vez un príncipe.

     

    Me levanté temprano, aún cuando casi no había podido dormir. Esperaba que todo saliera bien, aunque los nervios me dominaban. No sabía que ropa ponerme, el perfume se me había acabado, la camisa que había pensado usar estaba arrugada, mi cuarto era un caos y mi mente también. Ni siquiera desayuné, solo me tomé un poco de jugo, tomé las llaves del carro y salí.

     

    Llegué puntual, incluso llegué unos minutos antes. Mediodía y el sol inclemente quemaba la piel, me quedé unos minutos dentro del carro con el aire acondicionado encendido, al dar las 12 en punto bajé, y caminé hacia el paradero de camiones, ahí habíamos quedado de vernos.
     

     

     

    Había Una Vez Un Príncipe

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    La noche antes de la Nochebuena

     

    Era ya tarde, pero a veces me daba por salir a caminar por ahí a altas horas de la noche. No puedo negar que a veces la intención era doble: caminar un poco y encontrar una agradable compañía. Y en eso estaba cuando lo vi pasar, pantalón azul marino, playera gris, y una gorra roja con un nombre en el costado derecho. Simplemente pasó con apuro y se fue. No le di importancia. Después fui hacia el área del parque donde hay unas bancas, una parte alta. Estuve ahí cerca de 20 minutos, cuando lo vi pasar de nuevo, se fue hacia el otro extremo de donde yo estaba, y se sentó. Siendo que yo me considero bastante tímido no sé ni porqué ni de donde me salió el valor para acercármele. Ni siquiera recuerdo que fue lo primero que dije, pero después de un par de minutos ya estábamos platicando. Después de 20 minutos noté que tenía intenciones de irse, y me pidió que lo llevase a su casa, y que él me daría a cambio lo que yo quisiera… y yo ya sabía que iba a pedir a cambio.

     

    En el camino me platicó muchas cosas, que no recuerdo. Solo recuerdo que me dijo que es de Oaxaca, que tiene 26 años, y que vivía con su hermana. Ah! También me dijo que es casado.

     

    Poco después llegamos a mi casa, lo noté nervioso. Ya adentro, lo empecé a tocar por encima de la playera, y noté que temblaba un poco, le dije entonces que si no quería hacer nada me lo podía decir y yo lo llevaría a su casa. Me dijo que no había problema, que quería seguir. Entonces lo abracé, su abrazo fue tosco, no sabía como tocarme, como abrazarme; busqué sus labios y temeroso, se dejó besar, poco a poco sus labios fueron perdiendo la timidez, poco a poco sus labios me besaron mas suavemente, y luego el beso fue completo. Le quité la camisa y fue entonces cuando puede notar lo indefenso que se notaba, se veía apenado, un tanto temeroso a pesar de que tenía un cuerpo formado por el trabajo: bíceps, muslos, pecho… un cuerpo moreno labrado por el trabajo. Y ahí estaba indefenso ante otro hombre, en su –según él- primera vez con otro hombre.

     

    Todavía no me puedo quitar de la mente esa imagen indefensa de la primera noche, tampoco su sonrisa cuando terminamos. Encontrar sus puntos eróticos, los cuales su esposa no conoce, fue un logro para mí. Pero lo más fantástico para mi fue que al terminar no se levantó a lavarse para salir corriendo, no. Al terminar me acercó a su pecho, me abrazó, me sonrió y luego me dio un beso. Me sentí seguro, y me dijo que con él yo no tenía nada que temer. Y ahí estuvimos un rato, abrazados, platicando. A momentos solo escuchaba el latir de su corazón, me encantaba eso. Solo acurrucarme en su pecho y escuchar su corazón latir, y el sonido de su respiración, mientras sus brazos me rodeaban, me protegían.

     

    Después de un par de horas, me pidió lo llevase a su casa, pues ya era tarde. Nos vestimos y durante el camino me tomó de la mano entre semáforo y semáforo. Al llegar a su casa, me despedí de él, pensando en que había sido un agradable momento pero que de ahí no pasaría. Entonces, antes de salir del auto me pidió mi número de teléfono, sonreí y busqué una pluma (suerte que llevaba una) y un pedazo del ticket de unas compras que hice en la comercial mexicana. Tomó el ticket y se bajó del auto, pero antes de cerrar la puerta volvió a subir y me dio un beso de despedida en la boca, que me sorprendió. Me sonrió, se bajó y se fue. Y me fui, con una gran sonrisa en los labios, pero aun sin la certeza de que fuera a hablarme por teléfono.

     

     

     

    Una semana después

     

    Exactamente una semana después, me habló. En realidad yo no sabía su nombre. Yo lo llamaba con el nombre que vi tenía en el costado derecho de la gorra. Pero cuando habló por teléfono me dijo que se llama Jesús. Divino… Infernal después.

    No recuerdo donde quedamos de vernos, solo recuerdo que esa noche nos la pasamos bien, en el departamento de un amigo que me dio las llaves del mismo, pues él se había ido de viaje a la ciudad de Mérida. Nos la pasamos tan bien…

    Entonces empezamos a vernos a diario, después de que yo saliera del trabajo, y a veces por las mañanas antes de que yo entrara a trabajar. Fue primero un juego, fue la pasión, fue besarnos en el carro en el tráfico, fue ir tomados de la mano, fue su sonrisa… su trato. Esta vez fue diferente. Este chavo fue diferente. Nos la empezamos a pasar muy bien. Para entonces ya me había contado que la noche que lo conocí, cuando lo llevé a su casa y me dio el beso de despedida… su hermana nos había visto. Me sorprendí. En realidad el más sorprendido fue él cuando su hermana solo le pidió que tuviera cuidado, en el sentido de que yo fuera a tener pareja. El sabía que yo estaba soltero, y se lo dijo a ella. Poco a poco me empezó a contar más de él, del lugar donde nació, de su familia, sus hijos, sus padres, sus hermanos, su lucha por ellos. Descubrí que detrás de ese aspecto de macho bruto hay un ser humano como tu y como yo.

     

    Jesús no se parece a nadie que yo haya conocido antes. De mirada profunda y a veces triste, a veces perdida, a veces festiva. Su sonrisa es lo que mas me gustaba, la forma como sus labios dejaban al descubierto sus blancos dientes, esa sonrisa, esos ojos café, las cejas, su cabello rizado, su mirada de macho, su cuerpo moreno, quemado por el sol, su cuerpo formado por el trabajo del campo, sus manos grandes y rasposas de hombre, su pecho, sus piernas… su abrazo, sus besos, sus sonrisas y sus suspiros. Todo él, diferente.

     

    Nunca olvidaré la primera vez que me dijo “te quiero”. Fue en el departamento de mi amigo, a pesar de que mi amigo estaba ahí, y de que se pudo todo nervioso y tímido, accedió a quedarse a dormir conmigo, incluso fuimos a su casa a avisarle a su hermana para que no se preocupara. Ni él ni yo dormimos desnudos, yo tenía un boxer al igual que él, y nos cubrimos con una sabana. El se puso detrás de mí y me abrazó, me acercó a su pecho, su rostro quedó detrás de mi oreja, y poco a poco fuimos cayendo en los brazos de Morfeo. A ratos me besaba la espalda, y cuando pensé que ya se había dormido pude escuchar que me decía “te quiero wey”. Mi corazón saltó. Y a pesar de sus ronquidos que no me dejaron dormir al principio, después de esas palabras, esa ha sido una de las mejores noches de mi vida.

     

    Año nuevo, vida nueva

     

    A partir de ahí, todo fue como un cuento de hadas, como si fuera mi príncipe azul. Nos veíamos a diario, nos besábamos, nos queríamos. Al principio yo no quería caer, solo disfrutaba de todo lo que estaba pasando, me dejaba llevar, me dejaba besar y abrazar y querer y volar en ese cielo imaginario. Me presentó a su hermana, me habló de su mamá, de que quería presentármela. Me dijo que quería llevarme a su pueblo natal, me dijo muchas cosas, y me ofreció muchas otras cosas. De vez en vez discutíamos, pues quería siempre tener la última palabra, y a veces yo quería tener la última palabra. Lo arregló diciendo que cada vez que empezáramos a discutir el me taparía la boca… con sus labios. Y así fue. Era todo besos y caricias, eran abrazos calidos, era el fin de un año.

    Para el 31 de diciembre quedamos de vernos después de las 12 de la noche, es decir para los primeros minutos del año nuevo. Lo fui a recoger cerca de la casa de una tía suya, y me pidió que pasáramos a casa de su tía para que él se despidiera y avisara que se iba a casa de un amigo. No olvido la ropa que llevaba: un pantalón de mezclilla negro, que le ajustaba al cuerpo, una playera de esas como de lycra, de color negro, botas vaqueras y el cabello recién cortado. Un portento de hombre, macho. Me estacioné afuera de la casa de su tía y a los pocos minutos salió con su hermana… y con su mamá.

    ¡Me puse tan nervioso! Le había dicho a la mamá que yo era su novio, y yo estaba casi congelado y no sabía de que platicar, solo recuerdo que le dije que se veía muy joven y muchas cosas mas. Después de un par de minutos que se me hicieron eternos, nos despedimos y el se subió al auto. Le reclamé un poco y me dijo que no tenía nada de malo, que su mamá no lo aprobaba ni lo reprobaba, solo le pidió que tuviera cuidado. Pues la verdad es que yo me puse feliz. Fuimos por unos refrescos, y de ahí nos fuimos al mirador, en la zona hotelera. Estuvimos ahí un rato y luego fuimos al departamento de mi amigo un rato más. Luego lo llevé a su casa, y cuando ya me había ido me llamó y me pidió que lo fuera a buscar porque quería dormir conmigo. Cuando fui por él me dijo que había discutido con su hermana y que tenía ganas de mejor irse a dormir conmigo. Fuimos a mi casa, y ahí dormimos abrazados de nuevo. Es curioso, pues me es difícil dormir con alguien a mi lado, pero esta vez, aun con todo y sus ronquidos, pude dormir placidamente, hasta que los rayos del sol del primer día del año nuevo nos despertaron. Un buenos días, un beso, una sonrisa y el mejor 1 de enero de mi vida. El mejor amanecer. No hay más que decir.

     

     

     

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    November 23

    Un viaje: El gran viaje, Mazatlan (parte 7)

     
    Mazatlán es muy diferente a muchos lugares que conozco, el clima es fresco, agradable, la ciudad no es grande (según lo que pude ver) y la música norteña/de banda, es lo mas popular. Solo estuve 3 días allá, y fueron 3 días bastante tranquilos. Entre estar con mi amigo ozzie en su casa, salir a caminar al malecon, salir a cenar por la noche, disfrutar del fresco, estuvo todo bastante tranquilo. Mazatlán me gustó, aunque no pude visitar los clubs pues parece que solo abren de viernes a domingo. Caminé desde casa de mi amigo hasta donde está lo que es el centro, algo lejos pero me gustó la caminata. Estando allá por el centro, caminando junto al malecón, pasaba un chavo de como 19-20 años, venía todavía con la playera de la escuela y la mochila, desde que lo ví me di cuenta de que buscaba algo más que saber la hora. Aunque siguió caminando, no dejó de voltaer a ver hacia mí, aún después de unos 200 metros, y entonces se fue del lado de la playa y se regresó. Platicamos un poco de cosas triviales hasta que me dijo que era lo que realmente quería... (imaginatelo, pon a trabajar el cerebro), y pues hicimos algo ahí, en la playa... interesante el asunto, mas que nada porque era de tarde y había gente cerca de ahí. Me contó que el había tenido un encuentro con otro chavo, mayor que él, quién por cierto tiene novia, y pues me pareció que este niño apenas se estaba definiendo. Lo que mas recuerdo es su pecho velludo y sus ojos claros.
     
    La verdad es que al final de estos días de descanso me entró la nostalgia por mi cancun, mi familia, mis amigos y es que en realidad por un momento me pasó en la mente el no regresar... pero me ganó el sentimiento cuando me habló mi hermana menor y me preguntó que si iba a llegar para el día de su cumpleaños, y pues no me pude negar.
     
    Pero primero pasaría a Guadalajara, es decir, tomaría un autobus de Mazatlán a Guadalajara y ahí iría por mi la comadre (un compa de GDL) y pasaríamos a ver a Alex, mi eterno amor tapatío.
     
    Así sucedió, dejé Mazatlan a las 11 de la noche (si mal no recuerdo) y llegué a GDL a las 6 am ( o a las 7 am...?) El compa llegó por mí, fuimos por Alex quién no sabía que ibamos por él, así que fue sorpresa. Luego fuimos a desayunar. Lo que más recuerdo de esto fue el pinche frío que hacía!!! de esas veces que el halo de humo sale de tu boca. Me moría del frío!!! pero el cafecito ayudó. Luego fuimos a casa de mi compa, y nos tomamos unos vodkas (pisteamos pues) como a eso de las 10 am!!!! pinches borrachos... Y luego, me llevaron al aeropuerto para que me regresase a Cancun.
     
    Terminaba así un largo viaje, donde descansé, me relajé, me divertí, aprendí y maduré muchas cosas que tenía en la mente.
     
    Fue un viaje personal muy padre, como reencontrarme a mi mismo.
     
    Fue regresar.
     
     
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    October 18

    Un viaje: El gran viaje (parte 6)

     
    Regresé al Distrito Federal pues la idea era ya irme a Mazatlán, pero me iría en avión desde ahí. Quedé de verme con Gustavo y con Edith (por separado). Primero vi a Edith, la verdad es que después de llegar al hotel (Holiday Inn del centro histórico) me fui a la zona rosa a dar la vuelta. De regreso se me hizo tarde pues por tonto tomé un taxi en vez de ir en metro, pero bueno, así aprende uno. Ya Edith me esperaba y si mal no recuerdo era la segunda vez que la veía pero ahora ella ya sabía que yo soy gay y eso fue un alivio en definitiva. Platicamos un poco y luego fuimos al palacio de hierro a comprar un regalo para mi mamá, una blusa. Después en liverpool compramos algo para mi hermana, bastante interesante. De ahi regresamos al hotel y ya Gustavo estaba ahí. Los presenté y entonces les dije que se antojaba un chocolate caliente con pan dulce, enseguida Gustavo sugirió ir al Cafe Tacuba, ahí cerca. Fuimos y el lugar resultó ser bastante agradable, el chocolate y el pan muy ricos y además estaban estos músicos como de... se me fue el nombrecito... mmm... como de rondalla... creo, el chiste es que tocaban y cantaban y bastante divertido el asunto. De ahí, acompañamos a mi amiga a tomar el metro, y nosotros nos regresamos al hotel. Nos cambiamos y todo y entonces nos fuimos a un bar cerca de ahí que se llama "Viena", como del tipo cantina pero agradable y ademas gay. La diferencia es que casi la totalidad de los cuates que van ahi son varoniles, e incluso andan algunos de botas y sombrero y eso me encanta!. Al lado del Viena hay otro bar del cual no recuerdo el nombre pero el chiste es que entramos a los dos. Ahí nos encontramos a amigos de Gustavo, el me los presentó y nos la pasamos muy bien. Luego nos fuimos a un lugar que se llama "Tom's", porque le había dicho a Gustavo que quería ir a un lugar donde bailaran tipos, y pues ahí estuvo mas que excelente. El lugar está bien, es un bar, o sea no tiene pista ni nada, son solo 3 barras en las cuales se paran unos tipos a bailar y se quitan tooooodo sin dejar nada a la imaginación. Algunos se dejan tocar, otro no, pero el chiste es que yo estaba encantado!! y luego resulta que para ir al baño ahí, hay que pasar por el cuarto oscuro... eso me daba terror!! que me fueran a manosear o algo, sin embargo debo confesar que la idea era excitante. Me aguanté mucho antes de ir al baño pero llegó un momento en que tuve que ir, entras y se escuchan gemidos, se entreven las siluetas de los cuerpos unidos, el sonido de los besos y ese olor a sexo inconfundible. Para no hacer el cuento largo, al final cada quién por su lado entró un rato al dark room :-P y pues fue divertido, mi primera vez en una cosa de esas, fue excitante también, y es que el tipo que me andaba agasajando ya quería que lo llevase conmigo al hotel. Pero no, me salí y fui con mis amigos y ya todos nos regresamos, unos a sus casas y nosotros al hotel.
    Al día siguiente desayunamos en el restaurante del hotel, que está arriba y tiene una vista preciosa del zocalo capitalino. Gustavo tomó algunas fotos. La mañana estaba fresca, el sol calentaba un poco, la vista era preciosa y el café... pues el café delicioso. Después de eso, fuimos hacia la catedral, nos subimos a los campanarios a un recorrido guiado, nos presentaron a la campana castigada y luego regresamos al hotel, hice el checkout de una vez y dejé encargadas las maletas. Después nos fuimos a la torre mayor en reforma. Tiene un mirador con una vista impresionante de la ciudad de México. Gustavo tomó varias fotos y estuvimos allá un buen rato. Luego bajamos y fuimos a mundo E, un espectacular centro comercial, inmenso para mi que no conocía lugares de esa magnitud, aunque me dice Gustavo que Santa Fe es mas grande. Después de eso, me despedí de Gus que ya tenía que regresar a casa, tomé un micro y me fui para la zona rosa, estuve un rato ahí, visité una sex-shop y luego me fui para el hotel, pedí un taxi y me dirigí al aeropuerto, para tomar el vuelo a Mazatlán por aerocalifornia. Por cierto que pinches vuelos de aerocalifornia, como se retrasan los hijos de la fregada, salió el vuelo casi una hora después!!! El chiste es que salí de ahí y pues se me había olvidado la diferencia de horarios, así que vine llegando a las 11 pm hora de Mazatlan. Mi buen amigo Ozzie iría por mí al aeropuerto, a Ozzie lo conozco de hace unos años, pero solo por internet, de hecho Ozzie me presentó a Gus (del DF) en una conversación del msn messenger, así que los tres somos buenos cuates. Bueno pues, llegué a Mazatlán.
     
     
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    September 21

    Un viaje: Acapulco y Chilpancingo (El gran viaje parte 5)

     
     
    Buena parte del tiempo me la pasaba en la casa, otra me la pasaba caminando por Acapulco, en la gran plaza. Me compré algo de ropa y recuerditos y ya. En una de esas, un jueves si mal no recuerdo, me metí al chat de gay.com, a la sala de Acapulco, y ahí me topé a un chavo de Chilpancingo, quién me invitó a ir a visitarlo. Me dijo que la cuna de la independencia se encuentra ahí y otras cosas interesantes, así que me decidí a ir, a sabiendas que igual y me dejaba plantado. Pero no fue así, al bajar del autobus de Acapulco a Chilpancingo me estaba esperando afuera de la terminal. Me llevó al centro de la ciudad y me mostró la iglesia y la explanada y el ayuntamiento, me dijo también que había feria y pues me dijo que me llevaba si yo quería. Le dije que sí, pero antes de eso me decidí a probar una fruta, creo que eran moras con sal, chile y limón que nomás de acordarme se me hace agua la boca. Fuimos pa la feria, y es como una feria mexicana, pero con mucho ranchero. Muchos puestos de comida, de artesanías, de playeras, y muchos bares que en esas fechas ponen una "sucursal" en el área de la feria. Aparte estaba el teatro del pueblo y todo. Pero yo estaba más que contento entre tanto ranchero y es que la verdad es que había cuates de muy buen ver, y luego andaban de vaquero, eso me encanta, verlos con pantalon vaquero, botas y sombrero, se me hace muy varonil y eso me agrada. Pos weno, solo con eso ya estaba yo feliz. Y pues en general me gustó Chilpancingo y tal vez regrese de nuevo por allá, y obvio visitaré a mi cuate.
     
    Luego, ya entrada la noche, llegué a Acapulco. Me ví con Alfredo en el centro y nos fuimos de Antro. El lugar esta bien, y lo que más me sorprendió es que los tipos que bailan se quitan tooooooda la ropa y no dejan nada a la imaginación, y yo con los ojos saltados. El lugar estaba bien, pero no había tanta gente, y pues estuvo tranquilo. Alfredo se fue y yo me quedé un rato más y luego me fui para la casa.
     
    Para el viernes salí y me fui a conocer la catedral de Acapulco, en un area retirada del area turística moderna, se ve que en su tiempo esa era un área muy bonita, ahora la verdad está bastante descuidada. Después me regresé a la casa y por la noche cambié mi maleta al cuarto de Alfredo pues llegaría la hija del Arquitecto y se quedaría en ese cuarto, además yo la mañana siguiente me iba para el DF. Esa noche cuando llegó la susodicha, un taxista amigo del Arquitecto, nos llevó a la quebrada pero solo llegamos a ver el último suicida (esa madre parece suicidio), y la verdad es que los cuates que se tiran tienen mucho valor y unos cuerpazos de poca. Se puede uno tomar fotos con ellos, pero como esta el arqui... ni modo, no se pudo. Con lo homofóbico que es...
     
    Después nos fuimos a cenar, y de ahí nos escapamos como pudimos y nos fuimos pal bar, y ora si había bastantita gente y se puso muy bien, hasta las 4 am que nos regresamos. Lo bueno es que el taxista pasó por mí, sino seguro me quedaba dormido. Me despedí de ellos y me subí al taxi. En este momento y no sé porqué pero como que me atacó la nostalgia... Dejaba atrás Acapulco y pues aunque Acapulco no es tan bonito como algunos podrían pensar, si tiene un algo, aunque no regresaría pronto.
     
    Y pues bueno, me regresé al DF.
     
     
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    September 09

    Un viaje: Acapulco (El gran viaje, parte 4)

     
     
    Yo no tenía la más mínima idea de que era lo que iba a encontrar en Acapulco. Como te he comentado, la idea principal de ir a Acapulco era ver a mis amigos. De entrada no llegué solo pues en el mismo autobus iba Alfredo, Alfredo y su jefe. Llegando a Acapulco nos conseguimos un taxi y nos fuimos para el lugar donde ellos estaban viviendo. La verdad es que ese lugar no queda muy cerca del centro, recuerdo que queda cerca una colonia que se llama Colosio, pero el lugar es un residencial privado, bastante agradable. Las casas tienen areas comunes con alberca, jardín y palapa y toda la casa tiene aire acondicionado. El  arquitecto (jefe de Alfredo) se portó muy amable conmigo en muy machista y masculina forma de ser, ya sabes, hablaba con mentadas de madre. Después de dejar las maletas y todo, nos fuimos a comer a un lugar cerca de ahí, y nos tomamos unas cervezas. Después me fui con ellos a la obra, para conocer lo que estaban haciendo y no estar solo en casa. Alfredo me dio un tour, estaban contruyendo un Wal Mart, y un McDonald's. Cuando adolescente yo tenía la idea de estudiar Ingeniería civil, luego quise estudiar Arquitectura, y después le cambié a Diseño Gráfico, pero pues no se pudo. Por eso, andar por ahí en la obra se me hizo bastante interesante. Después por la noche, salimos a hacer unas compras a un bodega Aurrerá y de ahí a cenar. Luego, nos regresamos a la casa y nos metimos a la alberca :-D y luego, todos a dormir. Por cierto que yo tenía mi propio cuarto.
     
    Fue al día siguiente cuando salimos por la noche, por la mañana me quedé en casa durmiendo, viendo la tv y me metí un rato a la alberca. Ya por la noche salimos y la verdad es que Acapulco de noche es muy bonito. Para llegar al centro había que ir por toda la escenica, y desde ahí Acapulco de noche es fenomenal. Por el contrario, de día no me gusto mucho la ciudad. Pensé que el lugar tendría cierto glamour, sin embargo solo encontré rastros de nostalgia por los buenos tiempos. A la playa solo fui una vez, y solo estuve ahí unos 10 o 15 minutos. Tampoco me gustó mucho, aunque la vista de la bahía es muy bonita en el atardecer.
     
    Por las noches Acapulco se pone de relajo, muchos lugares para ir pero a mi solo me interesaba conocer ciertos lugares: Los antros gay.
     
    continua...
     
    (anexo foto de la casa donde estuve habitando en Aca)
     
     
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    August 30

    Un viaje: El gran viaje (parte 3)

     
    Realmente los días en el DF fueron bastante tranquilos, salía a desayunar-comer-cenar con Rod, salíamos a caminar, él se encontraba con sus amigos del internet, salíamos con otros cuates, ibamos a algún bar. Salí también con Gustavo al zocalo y con un amigo suyo que se llama Victor. Estuve disfrutando bastante la ciudad de México. Lo que sí es que esa ciudad está de plano desierta el día 1 de Enero, algo verdaderamente extraño para mí pues aquí en Cancun eso no es muy común.
     
    Dos días antes de terminar mi estancia, pensé en lo que Alfredo me había dicho acerca de visitarlo en Acapulco. Así que hablé a la compañía de autobuses, y pedí un boleto para la misma línea y hora en la que se iba Alfredo el día lunes. Resultó que quedaba precisamente un boleto, y lo compré. Uno de mis amigos de aquí de Cancun (del DF), me había dicho que no fuera a Acapulco porque no me iba a gustar, pero mis amigos estaban en Acapulco, así que más que nada iba para allá a visitarlos.
     
    El día del fin del viaje al DF llegó, y Hector fue por Rod al hotel para llevarlo al aeropuerto, y de paso me hizo el favor de llevarme a mí a la terminal de autobuses luego de dejar a Rod. Por estar terminando las vacaciones, el aeropuerto estaba llenísimo, y yo pensé en algún momento que no llegaría a tomar el autobus, pero no fue así. Llegamos como 25 minutos antes que saliera el autobus, así que mientras nos comimos algo y platicamos. Luego nos fuimos a la sala de espera y estuvimos platicando de algunas cosas, hasta que ví que entró Alfredo y se nos quedó viendo con cara de asombro y luego saludó al señor que estaba directamente frente a nosotros, resulta que era su jefe. Lo bueno es, que no estabamos platicando de nada del ambiente gay, sino de otras cosas, pues en el trabajo de Alfredo no saben de sus preferencias sexuales.
     
    Hector se fue, y yo subí al autobus pues ya llamaron a abordar.
     
    Me iba para el famosísimo Acapulco, paraíso de los defeños.
     
     
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    August 17

    Un viaje: El gran viaje (parte 2)

     
     
    Los siguientes días me la pasaría con Rod y con Hector, también con Gustavo. Rod tenía muchas citas para conocer tipos del internet con los que había chateado en USA. Le gusta hacer eso, pero a veces se ha llevado serias decepciones. Otras, ha hecho muy buenos amigos. El día 31 de Enero Hector estuvo andando con nosotros, fuimos a acompañar a Rod al internet para que hiciera contacto con sus amigos y luego nos fuimos a comer. Caminamos por la zona rosa y platicamos mucho. Por la noche, decidimos cenar en el Sanborns donde por cierto nos la pasamos bien con el relajo que armó el personal del lugar para celebrar el fin del año 2004 y dar la bienvenida a 2005. Ni idea tenía de lo que me esperaba este año, pero esperaba que por supuesto fuera mejor que el 2004. Y además estaba empezando el año de viaje, tal vez es que el 2005 sería un gran viaje interior para mí. Después de hablar con la familia y amigos mientras pude (se bloquearon las lineas como siempre), decidimos irnos al Living, ahí cerca, relativamente. No el de reforma, el otro. Llegamos y no había tanta gente. El lugar me gustó pero la verdad había demasiados chavos obvios, o sea, afeminados. Otros según fashion rayando un tanto en lo ridículo, y la fresada en general. Poco a poco el lugar se fue llenando hasta el gorro, tanto que ya no se podía ni bailar ni caminar ni nada. La verdad es que nos hartamos y nos regresamos a la zona rosa. Nos fuimos a un Sanborns ahí cerca, y le mandé un mensaje a mi cuate Gustavo. Me dijo que estaba en el Lipstick y que nos vieramos allá. Tardé un poco en convencer a Rod decepcionado de no ver chamacos varoniles en DF (en la zona rosa la mayoría de los homosexuales son afeminados). Pues bueno, nos fuimos a Lipstick, cerquita de ahí, y desde antes de entrar Rod ya estaba ligando con un chamaco, mejor así porque se animó a entrar. Entramos y encontré a Gustavo, me presentó a sus amigos con los que iba y estuvimos platicando un ratillo y luego nos pusimos a bailar hasta las 6 am. Por cierto que hacía mucho frío, por lo menos para mí. La verdad se puso bastante bien el relajo, y me divertí mucho, que es lo que en verdad cuenta. Así comenzó este año para mí.
     
     
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    August 16

    Un viaje: El gran viaje (parte 1)

     
    Era la segunda vez que iba al Distrito Federal o Ciudad de México. Mi cuate Hector fue por mí al aeropuerto. Ahí, le conté de lo que me pasó y obvio que él se dio cuenta que estaba yo enfermo. Se portó, como siempre, de lo más amable. Nos fuimos a un Sanborns que está cerca del aeropuerto a platicar mientras daba la hora que llegase Rod. A decir verdad, se me olvidó que estaba enfermito. Después de un rato, pedimos la cuenta y nos regresamos al aeropuerto por mi amigo rod. Llegamos por él y luego nos dirigimos al hotel Calinda de la zona rosa donde nos hospedaríamos. Era la segunda vez que me hospedaba allá, es un lugar bonito y tranquilo y en la zona mas gay de la ciudad, rodeada de antros, cafes, cibercafes, sex shops, todo amistosamente gay. Incluso me tocó ver chavos agarrados de las manos por las calles ahí, como si nada. Haz de cuenta el Liberty Avenue de Queer as folk. Esa tarde, me puse de acuerdo con mis amigos vik y alfredo para vernos ahí en la zona rosa e irnos a cotorrear por ahí, tomarnos un cafecito en algún Sanborns o Vips, como solíamos hacerlo aquí en Cancun. Rod se quedó con Hector y luego con Alex, otro cuate del DF quién andaba con su pareja.
     
    Nos fuimos al Vips que está atrás de la plaza que está frente al Calinda, cerca de un Starbucks. Ahí estuvimos platicando y carcajeandonos a más no poder. y es que necesitaba salvajemente reirme mucho y olvidar todo lo que me había pasado. Siempre voy a recordar esa noche, todos los comensales nos volteaban a ver, y a nosotros nos valía madre. Un señor cerca estaba medio encabronado porque nos reíamos pero no nos importó. Viktor fue con el trosky, su novio. El mesero incluso se andaba ligando al Alfredo!! puedes creerlo???? Fue muy divertido. El tiempo se nos fue como el agua. Alfredo me dijo que debería visitarlo en Acapulco y pues le dije que a lo mejor lo haría. Me dijo la hora a la que se iría el día 2 de Enero y le dije que trataría de conseguir boleto en ese horario.
     
    Después, ellos tuvieron que retirarse y yo regresé al hotel con Alfredo, quién decidió quedarse conmigo esa noche para ir juntos al butterflies. El tenía mucho tiempo de no ir a ese lugar. Como el cuarto tenía dos camas no había problema. En un cuarto estaba rodney y en el otro estaba yo, así que solo le avisé a rod y nos preparamos para irnos al butter. Estuvo todo tranquilo, bailamos un poquitín y vimos parte del show travesti. Luego, ya me sentí cansado y con sueño y nos regresamos al hotel. Yo había dormido poco pues salí de casa para el aeropuerto a las 4:30 am.
     
    Regresamos al hotel y nos dormimos. Al día siguiente temprano, Alfredo se fue y yo dormí un rato más.
     
    El viaje empezó bien en el DF.
     
     
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    August 09

    Un viaje: La pasada navidad

     
     
    La pasada navidad no fue de las mejores en el sentido de mi estado de salud, pero para compensar eso, tenía buena parte de mi familia aqui. Cenamos primero todos en familia y nos la pasamos bien. Después de eso fuimos a visitar a mi tía. Ahí estuvimos un rato, y le hablé por teléfono a algunos de mis amigos. Después de un rato me sentí cansado y me retiré, pero primero pasé a felicitar a uno de mis amigos, a lalo. De ahí, a casita a dormir.
     
    Con el paso de los días, las terapias, los medicamentos y todo eso, me sentía un poco mejor, pero aún cansado. Entonces mi amigo Rod, me invitó a alcanzarlo en el DF y pasar el año nuevo allá. Le dije que me lo iba a pensar. Después de pensarlo y avisarle a mi familia -quién no recibió la noticia con mucho entusiasmo- me decidí a ir. Compré mi boleto para el día 27 de Diciembre si mal no recuerdo.
     
    Sería el primer fin de año que pasaría fuera de casa, fuera de la ciudad y lejos de mi familia. Fue mas que nada como un escape.
     
    La idea era estar en el DF el fin de año y regresarme a terminar las vacaciones aquí, pero...
     
    Menudo viaje que me eché.
     
     
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    August 05

    Un viaje: Una flor

     
     
    Después de más de 3 años de estar laborando en esta empresa, al fin me tocó descansar. Pero las circunstancias nunca fueron las mejores. Me dieron 20 días de incapacidad laboral mas dos semanas de vacaciones (sin contar inhábiles). Al principio me la pasaba durmiendo, luego un día, fui a visitar a un cuate, ex-compañero de la escuela donde trabajaba (o sea profesor también) que también andaba enfermito. Lo acompañé a su consulta pues no tenía mucho que hacer. Entró a su consulta y luego nos fuimos, estábamos ya llendonos a su casa cuando se le acuerda al wey que no pagó la consulta (¬¬) así que nos regresamos pa que pagara. En eso la secre me dice que el otro doctor que atiende ahí quería probar un tratamiento conmigo para ayudarme con lo de la parálisis facial, y pues no tenía ya mucho que perder y pasé con él. Fue una terapia con un aparato que induce impulsos eléctricos a los músculos para provocar que estos se relajen. La terapia dura 10 minutos y sientes como que te están clavando cientos de agujas en la pie, hasta una lágrima me sacó y estuve a punto de decirle al doctor que parara, pero me aguanté.
     
    En todos esos días, después de la primera semana, estuve saliendo con cuates, visitándolos y lo mejor de todo es que mis verdaderos amigos me hacían sentir que todo estaba bien... es algo difícil de explicar... o sea, era como que no hacían evidente que estaba enfermo pero tampoco parecía que no les importaba. Simplemente me hacían sentir que todo iba a estar bien.
     
    Algo que nunca voy a olvidar es el gesto de Eleazar (el wero): me invitó a visitarlo a su casa, su esposa se iba a una novena y pues él iba a estar en casa viendo la tele. Fui y me invitó a cenar, aunque como te digo, me daba mucha pena comer enfrente de la gente, él no le daba importancia a esto puesto que yo me sentía apenado cuando se me caía la comida o algo. Luego de eso, fuimos a buscar a su esposa a la novena. ahí pasó lo inimaginable: Eleazar se acercó al altar de la virgen de Guadalupe, tomó una flor y luego se acercó a mí y me dijo "para que te mejores pronto". Me dejó sorprendido. Cabe anotar que yo no soy católico, sin embargo aquí el hecho es la fe y la amistad que lo movieron a hacer eso. Esa flor estuvo junto a mi cama cerca de un mes sin marchitarse tanto, y la sigo manteniendo en casa como un recuerdo de que en los peores momentos, la familia y los amigos -los verdaderos amigos- son los que están a tu lado. Incluso aquellos que parece que no son tan, digamos, sensibles.
     
    Despertaba a diario y veía esa flor, recordándome que tenía que echarle ganas para salir adelante en esta enfermedad.
     
    Y así, entre las visitas a los amigos, a la familia, al doctor y mis terapias en casa; pasaron los días y se acercaba la navidad.
     
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    Un viaje: El comienzo

     
     
    La parálisis facial comenzó un viernes. Después de la consulta fui a ver a mi mamá y decirle lo que pasaba. Sobra decir que terminó llorando. Me insistió para que me quedara con ellos pero mi necedad pudo más y me quedé en mi casa. El fin de semana yo no pude manejar, pues las pastillas para dormir me mantenían prácticamente drogado todo el tiempo. Para el día lunes regresé a la consulta y me dieron mas días de incapacidad. Me sentía raro, como en otro mundo, todo era bastante extraño. Entonces me habló un amigo mío de Mérida: había llegado a Cancun. Y es que yo había olvidado que por esas fechas el llegaría de visita a mi casa. Fui por él a la terminal y le conté lo que me pasaba. El también tenía sus problemas pues terminó con su mujer. Fregados los dos. Llegando a casa lo primero que hice fue decirle que como andaban las cosas no podía yo estar pensando en mentiras ni nada de esas cosas, así que le dije que era gay. Él es un militar, trabaja para la Fuerza Aerea Mexicana (FAM) y pensé que me iba a mandar a volar. No lo hizo. Me dijo que en esos momentos era lo que menos le importaba, que yo me había portado como un hermano para él, que si se lo hubiera dicho un par de años atrás entonces si me habría mandado a volar. Supongo que maduró.
     
    Estuvo 4 días aquí en Cancun. Nos fuimos a Playa del Carmen, a Xcaret, a centros comerciales, nos la pasamos platicando nuestras penas, desahogandonos. Me sirvió que él estuviera conmigo esos días, los peores.
     
    El se fue un Jueves a Tabasco a visitar a su hermano, y para el siguiente sábado yo iba a festejar mi cumpleaños. Mi mamá decía que no debía hacerlo, que necesitaba descansar, pero la verdad ya todo estaba pagado y yo necesitaba un poco mantener la mente ocupada y ver a mis amigos. Organizé con ayuda de mi familia la fiesta y me consintieron esos días. Incluso mi hermano con el que no me llevo muy bien se mostró diferente conmigo. Familia al fin, ¿no?
     
    Tal vez no fue el mejor de mis cumpleaños, más bien fue todo un reto. Y es que no me gustaba mucho la idea de que mis amigos me vieran así. Pero mi familia estaba aquí, incluso vino familia de Yucatán y me tocó de buenas que mi abuela que vive en Los Angeles California, también llegó. Estaban mi familia y mis amigos.
     
    Casi al terminar la fiesta, me llamó Salvador, un antiguo compañero de la escuela. Lo invité a pasar a la casa y se sorprendió de lo que me había pasado. Si mal no recuerdo se quedó un buen rato conmigo y después de eso nos estuvimos viendo más.
     
    Nestor y Noé me vieron enfermo, también le dije a Alfredo y vik y pues en la empresa todo mundo se enteró.
     
    La verdad creo que los medicamentos que me dieron y todo el apoyo de mis amigos y familia me permitieron salir adelante esa primera semana que fue la mas fea.
     
    Con todo el tiempo libre, no quería salir de casa así que me la pasaba en casa en el internet o bien viendo la tv.
     
    No quería que nadie me viera.
     
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    July 26

    Fin de la etapa segunda

     
    Con la parte de "El día que se paralizó mi vida" termina esta segunda etapa de mi vida que duró hasta el 26 de Noviembre de 2005.
     
    Pero dicen que las cosas pasan por algo. No conozco ese plan, ni siquiera sé si existe el destino. Nadie sabe lo que viene, ni lo que depara la vida.
     
    Ahora, se viene un viaje. Así he titulado esta tercera etapa que duraría en cierta forma hasta hoy. aunque bien podría situarla hasta antes del Huracán Emily. Luego te digo.
     
    Mientras, disfruta querido diario, disfruta "Un viaje"
     
     
     
     
    Atte yo.
     
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    La gran depresión: El día que se paralizó mi vida

     
     Pues haciendo un recuento, ese período de mi vida (el de la gran depresión) se sucedió no tan rápido y pasaron muchisimas cosas. Conocí a Alfredo, a viktor, a nestor, a Noe, a Martín, a Baltazar(en el DF), a Gustavo (en el DF), a Arturo(hablaré de él después), y muchos mas que no pasaron de una plática. Me estuve refugiando en Playa del carmen, visité Chichen itzá, el DF por primera vez, conocí Cozumel también... conocí a Miguel (el vaquerito), Jesus desapareció, salí del closet con algunos amigos míos que viven en Mérida y uno en tabasco y lo tomaron bien, mis amigos se fueron de la ciudad, Miguel se consiguió una novia y dejamos de vernos de plano, me salí de casa para vivir solo, comenzé una nueva vida...
     
    Para finales de Octubre yo había solicitado mis vacaciones pues todo lo que había pasado me había generado mucho estress, y realmente no había salido de vacaciones, solo me había escapado algunas veces y solo fines de semana o días inhabiles y a veces hasta esos días trabajaba. Me dijeron que lo iban a tomar en cuenta pero solo me dieron largas y nunca me dieron esas vacaciones en noviembre(2004) como yo quería. Y es que me quería ir de viaje a Acapulco a visitar a mi amigo Alfredo.
     
    La noche del 25 de Noviembre de 2004, salí de trabajar y me fui a un parque que hay aquí en el centro de la ciudad, ahí estuve sentado un rato, aunque me sentía demasiado cansado no quería llegar a casa. Estuve ahí pensando, sintiendo la brisa, mirando al cielo, imaginando muchas cosas. En eso se me acercó un chavo y estuvimos platicando. Resulta que vive (o vivía) con su expareja, pero me estaba invitando a su casa. Decía que como ellos ya no eran nada, pues no importaba si cada quién ligaba. Realmente me sentía muy cansado como para ir a su casa, y eso que si me gustó el tipo, pero no estaba de animos para el sexo, en serio. Después de un rato me fui a mi casa a descansar, sentía como que no había dormido en días, y me dolía mucho la espalda.
     
    Me dormí.
     
    Al día siguiente desperté, pero aún cansado, me bañé, me lavé los dientes y noté algo raro, como que la pasta de dientes me sabía diferente, no le dí importancia. Pero cuando me lavaba los dientes sentí como que se me salía el agua por la comisura del lado derecho de mi cara... igual no le dí tanta importancia y me fui a ver a una amiga que tiene una carnicería, para ayudarle con un programa de facturación que le estaba creando. Pero la verdad me sentía muy mal cuando estaba ahí y solo terminé de arreglar el programa y hablé a la escuela para avisar que no iba a ir a trabajar. Me regresé a mi casa de nuevo.
     
    Me dormí, de nuevo.
     
    Cuando desperté eran cerca de las 2:30 de la tarde, solo me puse la ropa de nuevo y fui a casa de mi madre, pues mi abuela estaba ahí y había cocinado y me dijeron que fuera a comer. Como todavía me sentía muy mal, le hablé a mi tía y le pedí que me apartara un lugar en el consultorio (ella es trabajadora social en el IMSS), le dí mi número de seguro social y me apartó el lugar. En casa de mi madre, mi abuela y mi hermanita se dieron cuenta que algo tenía. Yo solo comí por inercia, aunque no le sentía sabor a los alimentos y luego me fui a la oficina. Llegué tarde, pero le dije a mi jefe que no me sentía bien y que iba a estar ahí en la oficina pero sin hacer nada, y en un rato me iba a ir al IMSS a consulta. Me dijo que estaba bien y me tendí en un sofá que hay ahí.
     
    Me dormí otro ratillo.
     
    Luego, me fui de la oficina para la consulta. No me sentía nada bien.
     
    Le expliqué a la doctora como me sentía y todos los síntomas. Me dio incapacidad por ese día y me dijo que regresara el lunes. Me dio medicamentos raros, y un tratamiento a seguir con esos medicamentos que entre otros tenía unas pastillas para dormir... droga.
     
    Tenía principios de parálisis facial.
     
    Me dio una parálisis facial.     :-(
     
     
     
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    July 20

    La gran depresión: Los buenos amigos

     
    Durante este período de gran depresión, en que todavía tenía el recuerdo de Jesus, y las pendejadas de Miguel, conocí nuevos amigos que me hicieron este período más llevadero. Estos son mis buenos amigos, algunos los redescubrí en este período y la amistad se hizo mucho más fuerte de lo que era. Los presento sin ningún orden en particular.
     
    Alfredo: Que tipo mas locuaz, la verdad con él aprendí lo que es jotear a manera de relajo, cosa que nunca hacía. Sin embargo la vida hay que tomarla con humor muchas veces para no dejarnos llevar por la chingada. Me enseñó que no todo es negro en este mundo. Me enseñó el valor de la amistad y también que en este ambiente si existe la fidelidad. Tiene ya 3 años con su pareja y le es fiel a morir. Y eso que aquí oportunidades tuvo muchas, pero su amor por su pareja siempre fue mas fuerte que las tentaciones. Por eso le tengo un gran respeto, incluso mas que a muchos heterosexuales.
     
    Viktor (o victor): Alfredo un día me dijo que me iba a presentar a un cuate que de verlo te daba miedo pues tiene "cara de mataputos". La verdad es que de entrada su mirada seria e inquisitiva te hace pensar. Sin embargo es un cuate a toda madre. Bisexual recién descubierto, apenas está aprendiendo a amar a otro hombre. Ateo de nacimiento, filosofo por gusto. El me dio uno de los mejores consejos: vive la vida.
     
    Martín: Martín me fue presentado por Elmer, en playa del carmen, en la playa nudista gay que hay allá. Fue por la noche cuando platiqué mas con él y le conté mi historia con Jesus, pues lo conocí unos días después de que Jesus me mandó a volar. Sintió mi tristeza, ahí frente a la playa, cerca de la orilla del mar por la noche, escuchó mi historia y después me arropó y me abrazó. Después de aquello nos hicimos muy buenos amigos. No nos vemos muy seguido pues el vive en Canadá, pero cuando nos vemos es como si el tiempo no pasara.
     
    Eduardo (El profesor): Yo lo conocía como se conoce a un compañero de trabajo. Pero el día que Jesus me cortó, el me vió salir corriendo de la dirección bañado en lágrimas. Fue él quién al día siguiente, sin hacer pregunta alguna, se acercó a mí y me dió un abrazo diciendo: "No sé que es lo que tienes, pero espero que lo que sea pase pronto". Un abrazo sincero y un gran corazón.
     
    JC (el jefe): Es más que mi jefe en la oficina, es como un hermano mayor, aunque a veces pareciera que yo cuido mas de él que él de mí. Es de repente como un niño grandote, que después de su separación marital, está redescubriendo el mundo. Fue él quién se dio cuenta en febrero pasado que algo me pasaba, fue el primero en preguntarme si mis problemas tenían que ver con mi sexualidad. Fue redescubrir a un gran amigo. Un amigo de verdad no se fija en tu sexualidad.
     
    Eleazar (el wero): Muchos dicen que es un hijo de la chingada, pero no es así. Es como otro hermano mayor mío, tiene un gran corazón que no deja ver a cualquiera, no le da la mano a todo el mundo. Pero cuando eres su amigo, entonces ves ese gran corazón que muchos creen que no existe. Cierto que es todo un machito, pero no se puede negar que su familia es primero y para mí, eso es motivo de respeto.
     
    Eduardo (lalo): Lalo es otro gran amigo, de origen veracruzano, es quién mas sabe escuchar de todos mis amigos. Platicar con él siempre es un placer. Es de aquellos que te escuchan en verdad, que comparten las experiencias, que comparten la platica y no es como cuando le hablas a una pared. Es mi compañero de juegos (videojuegos), mi paño de lágrimas a veces. Es el mayor de mis confidentes. Mi otro gran hermano.
     
    Elmer: A pesar de que a veces puede ser muy extraño, no se puede negar que es un gran amigo. Vive la vida a más no poder, tal vez porque sabe que tiene los días contados en cierta forma. Fue el que me aceptó en su humide cuarto en Playa del Carmen, quién me enseñó que no es malo de vez en vez una aventurilla, una canita al aire, claro que siempre protegido. También fue el de los consejos y un tanto el de el lado negro de este mundo, que es también parte de esta vida. No todo es color de rosa.
     
    Luis (licho): Fue el primero en saber, fue al primero al que le conté de mi homosexualidad. Fue también mi paño de lágrimas, fue mi primer salida del closet. Fue descubrir que el mas inmaduro luego es el más maduro de todos. Fue quién me dijo la primera vez que un verdadero amigo me querría como fuera y fue quién me animo a decirle a mis otros amigos de la universidad. Me levantó la autoestima.
     
    Edith: Este es un caso de esos raros en los que conoces a alguien a distancia y la amistad perdura por mucho tiempo. A Edith la conocí por el internet cuando los servicios de mensajería instantanea como los conocemos hoy prácticamente no existían. De hecho la conocí a través del Napster, el original. Lamentablemente a ella no le dije de mi homosexualidad hasta tiempo después, y es que le mentí diciendole que era heterosexual pero que me había descubierto gay... la culpa me invade. Espero poder decirle pronto la verdad. Edith ha sido de esos magnificos hombros para apoyarse a llorar, tiene un gran corazón y el cabrón que se enamore de ella se va a sacar la lotería.
     
    Estos son mis grandes amigos en este negro período de depresión. Fueron quienes me sostuvieron por un tiempo, aunque no fue suficiente. Casi estoy por terminar de contarte este segundo gran período de esta parte de mi vida. Lo peor llegó después.
     
    Si, siempre te puede ir peor.
     
     
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    July 15

    La gran depresión: Un vaquero atormentado (Final)

     
     
    Después de aquella vez que platiqué con Miguel, y de su reclamo porque yo no le había hablado por teléfono, la situación se hizo muy tensa. Hablaba seguido a la oficina y a mi celular, me chantajeaba, me fastidiaba todo el tiempo así que lo mandé a volar. Estuvimos sin hablarnos un par de semanas, me lo topé un día y me dijo que había dejado el alcohol y le dije que me daba mucho gusto. La verdad es que la siguiente semana ya estaba emborrachándose otra vez. Así, un día me habló, en sus 5 sentidos, y me dijo que quería verme, ir a mi casa. Yo le dije que no. Me insistío y pues tenía ganas de hablar con él para aclarar unas cosas. No recuerdo si él fue por mi a la oficina o si yo pasé por el a su casa, el chiste es que nos estabamos llendo a mi casa cuando me dijo que tenía hambre y quería cenar, pasamos por un lugar donde venden tacos, me preguntó si yo no quería cenar y le dije que no, le dije que lo pidiera para llevar y que lo esperaba en el carro. Cuando regresó traía comida incluso para mí, y pues bueno, como que se estaba portando bien. Llegamos a la casa, y nos pusimos a cenar mientras veíamos una película, la de armaggedon, esa película es su favorita. Me acosté en la cama y quedé sobre sus pierna, el me acariciaba el cabello y el pecho. Después de un rato, se fue a la cocina y regresó con una cerveza, me pido permiso (si, permiso) para tomarse un par de ellas. Como se había portado bien, le dije que si. Seguimos en lo mismo, con la película y todo pero después de 4 cervezas, ya era tarde y al día siguiente había que trabajar. Así que le dije que ya no tomará mas cervezas, puesto que ya era tarde y al día siguiente había que trabajar. Me empezó a rogar y yo le decía que no, y le dije que mejor lo iba a llevar a su casa. Me preguntó que si lo estaba sacando y le dije que sí, porque ya era tarde y yo tenía que trabajar mañana y no quería desvelarme. Siguió con lo de las cervezas y me le planté enfrente y crucé los brazos, entonces se puso serio, me dijo "sabes que los que se me han puesto así les he partido la madre, ¿verdad?" yo le dije que si, pero que no le tenía miedo, se me quedó viendo fijamente y por un momento pensé que me iba a soltar un golpe, pero después de un instante se acercó a mí y me abrazó y me dijo: "tu sabes que a tí no puedo hacerte eso", después, mientras me abrazaba me rogó nuevamente que le dejara tomar mas cerveza, le dije que no pero aún así sacó la cerveza del refri y cuando la abrío la derramó sin querer en el piso y sobre mí. Me dio mucho coraje y fue como la gota que derramó el vaso, le dije que lo iba a llevar a su casa y así lo hice, me dijo que si lo llevaba a su casa ahí terminaba todo, le dije que no me importaba. Lo dejé en su casa.
     
    Y ahí terminó todo.
     
    Una semana después, escuché rumores sobre una compañera de trabajo que ya tenía novio, todos querían saber quién era el novio y yo también tenía curiosidad, entonces me enteré que era Miguel.
     
    Y luego Miguel, que nunca entra a mi oficina, fue por la novio como para restregarme en la cara que ya tenía novia.
     
    Que poca madre.
     
    Después de eso, perdí todo contacto con él.
     
    Adios al vaquero, good bye cowboy.
     
     
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    July 05

    La gran depresión: Como gritar en despoblado

     
    El siguiente pensamiento lo escribí unos días después de que Miguel se quedó dormido y su insistencia con las llamadas creció.
     
    Escrito el día 9 de Agosto de 2004, a las 8:39 a.m.
     
     
    Vivir así es como gritar en despoblado, por mas fuerte que grites, nadie te va a escuchar. Es tan solo vivir por vivir. Ir a la escuela, al trabajo, hacer lo tuyo, la platica común de todos los días con los compañeros, ver al compañero que te gusta, saludarlo, sonreir, terminar el turno, ir a casa. Lunes, martes, miercoles, jueves, viernes... y los fines de semana lo mismo de siempre. El almuerzo con la familia, la cena con los amigos, el antro, el cine, el centro comercial, incluso el ligue y el sexo. No pasa de ahí. Es todo lo mismo de siempre.
     
    Vivir así no parece tener sentido,  aun cuando hay gente que te apoya, pareciera un loco gritando en el silencio del espacio exterior. Durmiendo a minutos y a minutos despierto. Pesadillas, confundiendo la realida con la fantasía. Sin salir de la cama, sin salir de mi mismo. Viviendo una realidad alternativa que es tal vez mejor que la realidad misma.
     
    Y Miguel insultandome, chantajeandome sentimentalmente. El dice que es heterosexual, pero me ha dicho que le gusto. Y me ha abrazado, y me ha acaraciado, ha bailado conmigo tomandome de la cintura, ha pegado su cuerpo a mi cuerpo... pero no sabe lo que quiere, o no quiere aceptar lo que siente...
     
    Y si ando medio perdido, con alquien así no tengo ningún destino. Solo la misma rutina de siempre, y llorar a veces en la soledad de mi alma, en la vacuidad del corazon destrozado al cual solo entran algunos rayos de luz a traves de esos hoyos que quedaron luego de reparar mi roto corazón.
     
    A donde quiere llevarme Miguel? a la locura tal vez. Mejor le digo adios y sigo con mi vida rutinaria, con la oficina, la escuela, los fines de semana, el sexo casual. quien sabe? tal vez todo termine mas pronto de lo que me imagino. Y si me voy primero, luego les cuento como es después.
     
     
     
     
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    La gran depresión: Un vaquero atormentado 6

     
     
       Después de aquella situación, pasaron dos días hasta que volví a saber de Miguel. Me llamó al celular y me preguntó que porqué no le había yo hablado, y me reclamó que era porque como obtuve lo que quería... ya te has de imaginar mi sorpresa y la risa que me causó su reclamo. Fui por él a su casa y le dije que para empezar yo no obtuve lo que según él yo quería obtener porque se había quedado dormido. segundo, yo no lo obligué a nada, al contrario, el que empezó el jueguito fue él, no yo. y así me puse a discutir con él de esas cosas y de otras relacionadas y luego de eso me dijo cínicamente que mejor fuéramos por unas cervezas y luego fuéramos a mi casa.
     
      Lo llevé a su casa y luego me fui a la mía a dormir.
     
      Ya me estaba hartando de la situación.
     
     
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    July 04

    La gran depresión: Un vaquero atormentado 5

     
     
       Con el paso del tiempo, comenzó a ser cansado y estresante soportarle las llamadas a Miguel, y ya lo había mandado a volar un par de veces pero me volvía a hablar después de un par de días.
     
     
    Cuando me fui a vivir solo, Miguel fue a mi casa unas pocas veces. En una de esas y ya estando medio borracho, se confesó conmigo acerca de su familia, mas concretamente acerca de su padre. Su padre tenía otra mujer, otra familia, y por lo mismo sentía odiarlo pero a la vez no. Con lágrimas en los ojos me contó que su padre nunca se ha preocupado por él, pero que él si quiere a su padre. Le duele mucho la indiferencia de su padre hacia su madre y su familia, y mas que nada su indiferencia hacia él, su hijo. Traté de consolarlo pero al final dejé que se desahogara llorando.
     
    Luego fue como si no me hubiera contado nada.
     
    Después de todo este rollo, un día de esos fuimos a casa de nuevo, y nos pusimos a ver unos videos en el internet, pero de verdad que se me hizo muy extraño que luego me pidiera ver videos del grupo "Jeans"... y luego videos de Britney Spears... y luego de los BackStreet Boys... cuando ya la mayor parte del tiempo se la pasaba escuchando música ranchera. Al poco rato me preguntó que si a mi me gustaba alguno de los integrantes de BSB y le dije que no, pero según él tenía que gustarme alguno, al final le dije que si nomas por chingarlo porque creo que mas bien eran celos... luego de eso como que se medio molestó y me dijo que hasta se sabía la coreografia de la canción (la de backstreet back) y que se pone a bailar!! y yo con mi cara de asombro... luego que se me va acercando mas y mas hasta que empieza a bailarme a mí, como si el tipo me estuviera haciendo un privado o algo, y que se quita la camisa... luego como que el baile se fue haciendo mas... cachondo y me levantó y me puso de espaldas a él y empezó a bailar pegadito a mí... luego me abrazó por detrás y en un arranque suyo me bajó el short que yo traía y me dijo al oído: "¿quieres?" y pues el cuate ya me tenía a 100 y le dije que sí, me pidió un condón, se lo dí, luego se bajó el pantalón, se acostó en la cama y...
     
     
     
    se quedó dormido.
     
     
     
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